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Jueves, 22 Junio 2017 15:09

Perros de rescate, los grandes compañeros de la humanidad

Constantemente nos vemos golpeados por desastres naturales: huracanes, terremotos, volcanes, ciclones, tsunamis… El cambio climático y las transformaciones a nivel de la corteza terrestre son los principales responsables del fenómeno, que no hace sino crecer a medida que transcurren los años. Vemos en la televisión los partes de noticias haciéndose eco, con grandes dosis de dramatismo (porque dramáticas son las situaciones) de la destrucción, la muerte, la desesperación, el llanto, para olvidar a los pocos días a los damnificados y su desgracia. Sin embargo, tras el paso del huracán, el tifón o la riada allí siguen, olvidados de los medios de comunicación de masas, limpiando barro, juntando enseres, enterrando a sus seres queridos. Y hay todavía quienes, valientes, impertérritos, permanecen con ellos, olfateando el más pequeño átomo de vida. Son los perros de rescate, búsqueda y rastreo. ¿Recuerdan cuando hablábamos de cuidados animales? ¿Cuando el animal era como una personita pequeñita, necesitada de cariño y mimos, cual bebé recién nacido? Pues bien, en el reportaje de hoy la situación se invierte, y esas adorables criaturas nacidas para amar son las encargadas de cuidarnos.

Dicen que lo vienen haciendo un largo tiempo, desde que el mundo es mundo o, al menos, desde que el hombre es hombre. La doma del perro haría de éste un compañero de juegos, un amigo, un “instrumento” para procurar alimento y un medio de protección. “La historia de los perros de búsqueda y rescate probablemente se remonte casi 20.000 años atrás, con la domesticación de estos animales. El excepcional sentido del olfato del perro es de 10.000 a 100.000 veces mejor que el de los humanos. Si combinamos unas habilidades de rastreo increíbles, lealtad, entrenamiento, resistencia y físico, no es de extrañar que los perros sean, y siempre hayan sido, tan útiles para misiones de búsqueda y rescate”, informa Affinity Petcare.

Gracias a estas excepcionales capacidades innatas, podemos entrenar al perro para convertirlo en perro de salvamento. El procedimiento de localización se llama “venteo” y consiste en enseñarle a discriminar las partículas de olor humano con un entrenamiento duro y constante que sin embargo para el animal es un auténtico placer porque está ejerciendo competencias que le son naturales (un libre desarrollo de los instintos), porque socializa con otros perros y con los dueños y porque para él el proceso es una especie de competición coronada con un premio y donde  la obtención del premio justifica el esfuerzo.

Perros de rescate policia

La potencia del San Bernardo

La historia de los rescates por olfateo se remonta al siglo XVI, allá en las montañas suizas, donde trabajaban varios perros. El caso más famoso fue el de Barry, un can que salvó a un niño dormido en una cueva de hielo, calentándolo con sus lametones, y transportándolo más tarde al Hospicio de San Bernardo, monje cisterciense que le prestaría nombre posteriormente a esta raza de perros grandes y bonachones acostumbrados a las bajas temperaturas. Barry fue un auténtico superhéroe en su especie, pues llegó a salvar a 40 personas a lo largo de su carrera. La literatura, y luego el cine, se han encargado de desfigurar y ridiculizar al imponente San Bernardo, resaltándole el pequeño barril de licor, como si esa fuera su única misión en la vida y ése el único modo de actuar para reanimar a las víctimas. Todos tenemos en mente la imagen, repetida hasta la saciedad, del perro (aparentemente) alcoholizado y vago que lucha por respirar en Heidi, ese Niebla que al final resulta tener tanto corazón como grasa corporal. Un amor. Pero de valiente, nada. Habría que dignificar al magnífico perro de las verdes y altas praderas alpinas, porque muchos de nosotros, en una u otra forma, le debemos la vida.

La fuerza del Terranova

¿No les parece increíble que los perros de salvamento se adentren en el mar en busca de náufragos? Afirma la web Affinity Petcare que entre las grandes razas de rescate marítimo se encuentran los Terranova: “Pariente cercano de los perros de las montañas suizas es otra raza grande: el terranova. Esta raza surgió en Canadá a principios del siglo XVII. Los terranova tienen patas palmeadas, un pelaje impermeable y una gran musculatura que les proporciona la fuerza necesaria para avanzar entre violentas olas y potentes mareas. Es por ello que son ideales para los rescates acuáticos. A lo largo de los siglos, los terranova han impedido que mucha gente muriera ahogada. Se dice que un solo terranova rescató a 63 marineros que habían naufragado. Los terranova entrenados se usan hoy en día en las patrullas costeras y para rescatar a gente del agua en muchos países del mundo, como Italia y Francia”. Han habido muchos terranova famosos en la historia: Seaman, mascota del explorador Meriwether Lewis, Boatswain, perro de Lord Byron, Sable Chief, mascota del Regimiento Real de Terranova, Nana, el perro de la familia de Peter Pan, Tigre, el perro de Arthur en Las aventuras de Arthur Gordon Pym, o Bob, perro que alzanzó la fama por salvar a varias personas de morir ahogadas en Londres, y que posteriormente fue retratado por el pintor Sir Edward Landseer. Sir Edward llamó a su obra “Un miembro distinguido de la sociedad humana”. Sobran las palabras. Tan sólo cabría aquí, en caligrafía apretada, el epitafio de Lord Byron dedicado a su perro Boatswain:

 “Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad,
fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad
y tuvo todas las virtudes del hombre
y ninguno de sus defectos.
Este elogio sería insignificante sobre cenizas humanas”.

Perros de rescate Terranova

Otros perros que ayudan: los perros guía

Los perros guía son un tipo muy especial de compañía, porque desempeñan funciones básicas para la vida diaria de su dueñ@, quien o bien es cieg@ o bien tiene la visibilidad reducida, con todos los impedimentos que ello puede implicar a nivel de obstáculos, tráfico, orientación en el espacio, ruidos, etc. Estos perros poseen un rebajado instinto de caza, guarda y protección, y son altamente sociables. Siempre están alerta y no son agresivos. Su capacidad de concentración es máxima. Desde que nacen son sometidos a un estricto proceso de adiestramiento, y provienen de familias cuidadosamente seleccionadas. En España, este ingente trabajo corresponde a la Fundación de la Once para Perros Guía: “El programa de Cría de la FOPG es la base sobre la que se asienta todo el trabajo del centro de adiestramiento. Su misión es que los adiestradores puedan disponer de un número de perros suficiente y de la calidad adecuada para ser entrenados y graduados como perros guía. Para ello, la Fundación cuenta con perros reproductores (seleccionados de camadas propias o adquiridos) que han superado unos exigentes controles sanitarios y una evaluación temperamental, con el fin de garantizar la mejor genética para su descendencia.(…) Los perros reproductores viven acogidos por familias voluntarias (cuidadores), que los llevan a la Fundación para pasar los celos, realizar cruces y para las revisiones y partos. Éstos tienen lugar en las perreras del centro, en un bloque específico, bajo supervisión veterinaria. Tras el parto, la madre permanece con la camada durante la lactancia, varias semanas, antes de volver con la familia cuidadora. El cuidado de los cachorros en sus dos primeros meses de vida requiere atención constante e incluye un programa de estimulación temprana, que los prepara para el contacto con el mundo exterior, así como un test estandarizado de comportamiento que registra los principales indicadores temperamentales del cachorro”, indica la página de los perros guía de la once.

Traten de imaginarse la importancia real de los perros guía haciendo el siguiente experimento: cierren los ojos cinco o diez minutos y caminen por la casa, con cuidado de no tropezar. Repasen las esquinas de los muebles, los bordes de las mesas, el contorno de los sillones. ¿Les resulta familiar, o de repente su hogar se ha convertido en una trampa? Bien, ahora imaginen a gran escala, en la ciudad. Visualícense a sí mismos tratando de coger un autobús lleno a rebosar, privados de la luz de sus ojos, o de detener un taxi sin más esperanza que sus gritos y sus gestos en medio de la calle. El perro guía, que no es una mascota, sino un ayudante a su servicio, soluciona todos estos problemas, y muchos más. Movilidad, accesibilidad, confianza.

Conclusión

Todos los perros son maravillosos. La relación que podemos generar con ellos nos lleva a sensaciones de plenitud y felicidad. Pocos animales hay cuyos sentimientos hacia su dueño rayen en la adoración, en la total y absoluta idolatría. Pero los perros de rescate, así como los perros guía, llevan en la sangre sangre de héroes. Dispuestos a derramarla por nosotros desde que el mundo es mundo o, al  menos, desde que el hombre es hombre.