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Lunes, 23 Octubre 2017 11:39

Arde Galicia. El cielo llora, pero podemos rescatar a los animales vivos

No puedo quitarme de la cabeza esa imagen estremecedora de la preciosa perra atravesando la carretera con su cría carbonizada en las fauces. Sus ojos tristes me hacen sentir repugnancia por los criminales que han echado a arder Galicia como si fuera un castillo de naipes, dejando a su paso un reguero de muerte y desolación. Seguro que esa perrita, esa madre sin consuelo, tiene una historia.

Perra con cachorro muerto incendio galicia

La foto, compartida y retuiteada miles de veces, la tomó Salvador Sas, de EFE, en Chandebrito, donde murieron dos personas, según cuenta El Confidencial.

Hecatombe animal en Galicia; las victimas calcinadas en las que nadie se fija.

¿Quieres denunciar esta atrocidad? Hazlo.

Existen plataformas en las redes sociales para tal fin, como por ejemplo Arde Galicia (en Facebook). También puedes enviar material médico, e incluso viajar a Galicia para sumarte a las cadenas solidarias que se están formando para extinguir totalmente los incendios.

La larga temporada de sequía, rota ya en algunos puntos de la geografía hispana por las primeras lluvias de un otoño al que le cuesta salir, ha hecho que se reaviven los numerosos incendios provocados que se han concentrado sobre todo en la franja norte, especialmente en Galicia.

Estos fuegos terribles asolan todo lo que encuentran a su paso, ya sean vidas ya sean bienes inmuebles. Pero por encima de todo, lo que importa es la existencia, salir ileso e ir poco a poco recuperando la calma. Para que eso suceda, contamos con equipos de emergencia y con voluntarios, que pueden ser cualquiera de nosotros.

Podemos preguntarnos, por ejemplo, qué suerte correría un animal en medio de un funesto incendio, pero nuestra perspectiva es más amplia y nos lleva a pensar en sus devastadoras consecuencias en el espacio y en el tiempo: en el espacio, porque su capacidad destructiva se puede expandir enormemente y dejar su huella de carbón y ceniza en grandes espacios habitados.

En el tiempo porque esa huella de destrucción es duradera, tanto que al campo le cuesta reponerse años, o incluso décadas, de los daños infligidos.

Hemos de tener en cuenta que estos daños no son sólo a nivel de fauna sino también de microfauna, además de la flora, las aguas emergidas, las subterráneas, etc.

El balance es absolutamente descorazonador. “Las miles de hectáreas que se han quemado desde el domingo en Galicia dejan tras de sí un panorama desolador de viviendas arrasadas, el suelo calcinado, tiznado de negro e irrecuperable (por ahora). Pero eso no es lo más grave de todo. La fauna de los montes de Vigo, Baiona, Nigrán, Vincios, Gondomar, Chandebrito, Valladares…”, informa El Español digital. El daño es inmenso. El cielo llora.

Rescate de animales

Según esta misma fuente, “este martes por la tarde, Tania salió a echar una mano al monte a sus vecinos, en Nigrán. Iba en uno de los grupos que se han formado en su pueblo para rescatar a los animales. Buscaban, principalmente, caballos salvajes que pudieran haber quedado atrapados entre los árboles quemados de las pistas forestales del sur de Pontevedra”.

Los caballos salvajes de Nigrán son una de las riquezas de nuestro paisaje, su belleza uno de los patrimonios materiales del conjunto de la humanidad. Y ahora están en peligro, escondidos, asustados, simplemente porque algún desalmado haya prendido la chispa.

Pero eso no es todo. Para más inri, entre la arbolada aparecieron tres perros sueltos calados hasta los huesos, pues había estado lloviendo en esa parte del monte gallego. Famélicos, temblando y aullando, traduciendo su actitud un lenguaje sin palabras lleno de impotencia y de rabia contra quienes habían hecho esto.

Tania y sus amigos voluntarios acudieron al rescate de los canes, y gracias a ella y a muchos otros se ha podido evitar un desastre mucho mayor. Los pirómanos incendiarán el bosque, pero nunca podrán apagar la solidaridad de las personas de buen corazón.

Según El Español, hay decenas de especies en peligro. Desde que comenzó la tragedia del bosque gallego, han aparecido muchos animales entre los árboles calcinados y las sociedades protectoras están desbordadas.

Ahora el dilema está en encontrar a estos animales un hogar definitivo. Poco a poco, los caballos están siendo rescatados de entre las cenizas. Presentan dificultades respiratorias y  problemas oculares y de piel. En Casal do Rio, Pontevedra, atienden a estos magníficos animales. Afirman que los días iniciales fueron muy complicados, pues la clínica estaba saturada. La solidaridad de todos los españoles hizo que recibiesen productos farmacéuticos de todo tipo. Y “sobraban manos para cuidar a los animales”.

Animales salvajes

Los animales salvajes, según informa El Español digital, son fundamentales para el ecosistema gallego. Además de los caballos salvajes, se encuentran también osos pardos, jabalíes, ciervos, zorros, lobos, aves y reptiles.

Forman parte de la cadena trófica y contribuyen a la existencia del monte gallego en el que habitan.

Duele en el alma ver a ejemplares de estas especies perdidos y desorientados en un territorio que ha sido siempre suyo, el territorio de sus ancestros y que estaba destinado a ser heredado por sus hijos. “Muchos de los caballos, por ejemplo, aparecen solos, temblando en medio de la nada, hasta que alguien los consigue alejar de ese entorno. Tienen suerte. Otros no han logrado huir del incendio”.

Animales en peligro incendios galicia

Animales domésticos

Por desgracia, el fuego ha llegado hasta las viviendas en algunas poblaciones. As Neves, por ejemplo, ha visto sus casas y edificios varios reducidos a cenizas, y muchos animales de compañía han muerto como consecuencia del incendio. No pensemos sólo en gatos, perros, loros y hámsters, sino en especies típicas del paisaje gallego, como vacas, ovejas, gallinas y conejos.

Citamos a ADEGA a través de nuestra fuente El Español digital: “Su situación (la de estos animales) ahora va a ser complicada. Los recursos de esta fauna, el pasto del monte, va a desaparecer. Sus lugares de alimentación van a quedar arrasados”.

Microfauna

La invisible microfauna: hormigas, gusanos, caracoles… es la base del suelo y del subsuelo gallego, y cumple la función más importante, pues es la base de las funciones biológicas que se llevan a cabo, como la polinización, la descomposición, etc. “Este ataque lo que va a hacer es que se desestructure toda la pirámide ecológica, que se viene abajo”.

PACMA y el plan te evacuación de mascotas en caso de catástrofe

Volvamos a la foto de la perrita tomada en Chandebrito, que tantos sentimientos a flor de piel ha levantado. Esta instántanea ha servido para que el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA) reivindique un plan de evacuación de mascotas en caso de catástrofe. “El plan propone que se obligue a la adecuación de espacios para animales evacuados; a la formación de particulares para los desalojos con sus animales; a la creación de vías de escape para animales salvajes en libertad; o al diseño de simulacros de evacuación en zoológicos y otros núcleos que alberguen animales”, según informa El Faro de Vigo. Porque no estamos preparados para una tragedia de esta magnitud. Porque nada nos hace pensar que de todo aquello que un día conocimos y valoramos como nuestra más bella prenda, no iban a quedar más que polvo y detritos.

Conclusión

Muchos han sido los incendios que han asolado España desde tiempos inmemoriales. Los motivos pueden ser muchos, pero lo cierto es que el resultado es siempre el mismo: una fotografía gris de un paisaje desangelado.

Normalmente miramos esa foto sin saber, o sin pensar, en si hay algo más oculto en ella, y nos equivocamos de cabo a rabo, o al menos acertamos a medias. Existen, además de los árboles y, en ocasiones, las construcciones que denotan vida humana, seres vivos altamente vulnerables, ya que no se pueden defender de los ataques indiscriminados de quienes provoquen los incendios.

A quienes prenden la mecha les instamos a pensar en esas pobres criaturas inocentes que sólo han cometido el pecado de venir a un mundo extraño y cruel, más extraño y cruel todavía tras los atentados contra su hábitat. Por ellos pidamos, con voz muy fuerte y clara: ¡Ni un incendio más!